¿Sabías que cuando hablamos del cerebro, el tamaño no importa? No existe evidencia científica de que un cerebro grande sea más inteligente que uno pequeño. De lo que sí hay evidencia es de la importancia de cuidarlo para garantizar nuestro bienestar y salud. El cerebro utiliza el 20% del oxígeno de nuestro cuerpo, llegando al 50% cuando estamos concentrados. Descubre en este artículo más datos interesantes sobre el órgano más complejo de nuestro organismo.

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DÍA MUNDIAL DEL CEREBRO

“Las neuronas son células de formas delicadas y elegantes, las misteriosas mariposas del alma, cuyo batir de alas quién sabe si esclarecerá algún día el secreto de la vida mental.”

Ramón y Cajal (Nobel de Medicina en 1906)

Después de más de un año viviendo una situación sin precedentes marcada por la incertidumbre, un elevado número de personas está experimentando sobrecarga mental. A largo plazo, los episodios de estrés crónico y pensamientos negativos podrían tener un impacto sobre la salud, desencadenando deterioro cognitivo.

Ahora más que nunca es el momento de cuidar nuestra salud cerebral. ¿Cómo? A través de acciones y actividades que mejoren su calidad de vida a largo plazo.

Del mismo modo que sucede con la musculatura y el aparato esquelético, el cerebro necesita ejercitarse y mantenerse en unos niveles de actividad adecuados. Para ello es imprescindible llevar un estilo de vida saludable y poner en práctica ciertas actividades que fomenten la concentración, nuestra agilidad mental, nuestra memoria y la capacidad para razonar.

A partir de los 25 años se comienza a perder volumen cerebral de forma natural, lo que provoca una disminución progresiva de funciones mentales. Por eso, es importante que se contribuya al fortalecimiento de lo que se conoce como reserva cognitiva. Cuanto mayor sea nuestra reserva cognitiva, mayor será la capacidad de nuestro cerebro de compensar los efectos del envejecimiento y el deterioro.

La alimentación es uno de los pocos factores de riesgo que podemos controlar para mejorar nuestra salud cerebral. Se recomienda optar por una dieta equilibrada con alto contenido en grasas omega 3, rica en vegetales, verduras, frutas, legumbres y frutos secos. Evitando el exceso de sal, azúcares, grasas trans y alimentos ultraprocesados.

Se debe evitar el consumo de tabaco y alcohol debido a que interfieren directamente con la función neuronal y suponen uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. La prevención de enfermedades como la obesidad, la hipercolesterolemia y la diabetes es determinante. Mantener unos niveles de presión arterial por encima de 13o mm Hg o superiores aumenta las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular.

Bajo el consejo de un profesional de la salud, los complementos alimenticios pueden ser aliados en la obtención de nutrientes fundamentales, sin que estos sustituyan la ingesta de alimentos naturales.

Existen sustancias cuyo aporte nutricional es importante para el correcto funcionamiento de la actividad cerebral. La joya de la corona para cualquier función corporal (incluido el cerebro) es el omega 3 (EPA y DHA). Su consumo es básico para prevenir enfermedades degenerativas como el Alzheimer.

También destacamos el consumo de probióticos que se asocia a la prevención y mejora del estado emocional y mental debido al eje directo que se establece entre salud digestiva y sistema nervioso.

De igual modo, la cafeína ha demostrado una potente evidencia para la mejora del rendimiento cognitivo y la reducción del riesgo de enfermedades como el Parkinson.

El zinc y el magnesio se perfilan como los minerales imprescindibles a nivel cerebral. El déficit de zinc se asocia a diferentes trastornos neurológicos y psicológicos y el magnesio tiene el sobrenombre de mineral milagroso, asociando su suplementación con mejoras en la memoria de trabajo y memoria a largo plazo.

No podemos obviar el poder de los adaptógenos ampliamente estudiados, destacando la Bacopa. Su suplementación favorece la atención, la memoria y el aprendizaje, además aumenta la plasticidad neuronal y previene la degeneración de las neuronas.

Algunos fitoterápicos más recientemente estudiados como la salvia, que inhibe la acción de las colinesterasas en el cerebro, aumentan los niveles de acetilcolina estimulando la neurotransmisión.

Los aminoácidos como la L-teanina trabajan en el cerebro regulando las emociones, el estado de alerta, el sueño, la energía, así como otras habilidades cognitivas. Su aporte promueve la relajación y fomenta un estado de calma y vigilia atenta.

Así pues, tenemos la receta para mejorar y prevenir la salud de nuestro cerebro, con kilo y medio de peso, miles de vasos sanguíneos, siendo el órgano con más grasa de nuestro cuerpo y en este mismo instante, podría estar sufriendo sin que nos diéramos cuenta.

Cuídalo.

Irene Barreto González
Medical Advisor de Bioksan

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