La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es la primera causa de ceguera en personas mayores de 65 años en los países desarrollados y, según la Organización Mundial de la Salud, afecta ya a cerca de 200 millones de personas en todo el mundo. El 5,3% de las personas mayores de 50 años lo padecen, suponiendo esta cifra un 1’5% de la población española, unos 700.000 afectados.

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DMAE: DEGENERACIÓN MACULAR ASOCIADA A LA EDAD

 

Primera causa de ceguera en el mundo

 

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es la primera causa de ceguera en personas mayores de 65 años en los países desarrollados y, según la Organización Mundial de la Salud, afecta ya a cerca de 200 millones de personas en todo el mundo. El 5,3% de las personas mayores de 50 años lo padecen, suponiendo esta cifra un 1’5% de la población española, unos 700.000 afectados.

Se trata de una alteración degenerativa de la mácula (la parte central de la retina), responsable de la visión central. Lo que inicialmente comienza como un acúmulo de material de desecho en las capas de la retina, puede acabar provocando la atrofia de la misma o el desarrollo de una cicatriz que destruye la parte central de la retina.

 

Entrevistamos al Dr. Julio Méndez, médico especialista en Oftalmología con más de 51 años de práctica clínica. Doctor en medicina y experto en cirugía refractiva, posee la Medalla de Oro de la Sociedad Canaria de Oftalmología y conoce a la perfección el impacto de la DMAE en la salud.

 

Dr. Méndez ¿en qué consiste exactamente la DMAE?

 

La degeneración macular relacionada con la edad, o DMAE, es una enfermedad degenerativa en la que encontramos cambios morfológicos que afectan a diferentes planos de las capas posteriores de la retina: el epitelio pigmentario de la retina (EPR), la capa de fotorreceptores y la coriocapilar.

 
 

¿Cuál es la causa de la DMAE?

 

Desconocemos las causas exactas de esta enfermedad pero sí sabemos cuales son los factores que aumentan el riesgo de desarrollarla:

 

– Herencia genética. Se sabe que múltiples genes interactúan entre sí favoreciendo la DMAE

– Edad. Es el factor de mayor relevancia, a mayor edad, mayor probabilidad de desarrollar DMAE.

– mejora la calidad de vida de las personas que padecen migrañas.

– Tabaquismo.

– Tabaquismo.

– Hipertensión arterial.

– Diabetes Mellitus (Tipo 1 y tipo 2).

– Hipercolesterolemia.

 

¿Existen tipos diferentes de DMAE?

 

La DMAE se clasifica en dos tipos: seca o atrófica y neovascular o exudativa.

La forma atrófica es más frecuente que la exudativa. Se produce por el acúmulo de desechos (depósitos amarillentos o drusas) que atrofia la zona macular.

La forma exudativa es de evolución más rápida y peor pronóstico por el crecimiento de nuevos vasos que sangran y comprometen la visión.

 
 

¿Qué síntomas manifiesta una persona con DMAE?

 

El síntoma fundamental de la DMAE atrófica es la pérdida progresiva y lenta de la función visual central, que podría expresarse de manera diversa:

– Visión torcida o distorsionada de los objetos.

– Aparición de manchas negras en la visión central, que no cambian de posición.

– Disminución o pérdida de visión central: dificultad en la lectura, al ver la televisión o para reconocer las caras de la gente.

 
 

¿Qué papel juegan los nutracéuticos en el abordaje de la DMAE?

 

El estudio sobre las enfermedades del ojo relacionadas con la edad (AREDS )1 evaluó en 2001 el uso de complementos nutricionales para reducir el riesgo de desarrollar DMAE. Concluyó que la acción de las Vitaminas C y E, el cobre y el zinc, eran beneficiosas para frenar la progresión de esta enfermedad.

En 2006, el mismo grupo de investigación, inició un segundo estudio denominado AREDS22para determinar si podían mejorar la formulación del AREDS . Comprobaron que la luteína y la zeaxantina aumentaban la densidad del pigmento macular y podían mejorar el contraste y la agudeza visual.

Múltiples estudios, como el LUTEGA 3, han avalado el uso de los ácidos grasos omega 3 (EPA y DHA), a través de la dieta o la suplementación, en la prevención y disminución de la progresión de la DMAE.

Por último cabe destacar que en los últimos años se ha avanzado mucho en el estudio de los beneficios del azafrán, que aumentan el flujo sanguíneo en la retina y la coroides, mejorando así la oxigenación, y en consecuencia la DMAE 4.

 
 

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