Seguramente has escuchado a menudo las palabras probiótico y prebiótico, pero ¿sabías que su uso puede contribuir a prevenir las infecciones urinarias que tan incómodas resultan? La especialista en ginecología y obstetricia Ana Isabel López Castejón nos presenta un interesante artículo sobre la infección vaginal y el efecto positivo que produce el uso de probióticos en su tratamiento. Probióticos que puedes encontrar en suplementos como Uriex, con Lactobacillus acidophillus y Lactobacillus rhamnosus.

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USO DE PROBIÓTICOS EN LA INFECCIÓN VAGINAL

El cuerpo humano alberga en sus diferentes partes, sobre todo en el intestino, grupos de microorganismos vivos llamados microbiota. Cuando se encuentran en equilibrio nos ayudan a mantener una buena salud, pero cuando este equilibrio se rompe (disbiosis) puede asociarse a diversos tipos de trastornos según la localización. Entre ellos las infecciones vaginales: candidiasis y vaginosis bacterianas de repetición. Además de otros trastornos en la piel, huesos, articulaciones, aparato digestivo, etc.
Adicionalmente, sabemos que la vagina está colonizada por microorganismos, bacterias y hongos que forman la flora vaginal normal o microbiota. Las bacterias aquí rondan en recuento unas 100.000 unidades formadoras de colonia (UFC) por mililitro y son especies aerobias y anaerobias, entre las que también está la flora de Doderlein o flora láctica que es responsable de mantener el pH vaginal entre cuatro y cinco, ya que producen ácido láctico secundario a la fermentación de hidratos de carbono y son protectoras frente a las infecciones.
Las infecciones vaginales, como las candidiasis y las vaginosis bacterianas, son, pues, consecuencia de un desequilibrio de la microbiota vaginal, y es muy importante mantener el equilibrio de este ecosistema. Estas se tratan en la práctica diaria con antibióticos o antifúngicos, no repoblándose de forma sistemática esta microbiota.
El probiótico es según la OMS, el conjunto de microorganismos vivos que administrados en la cantidad adecuada aportan un beneficio a la salud del huésped.
Los probióticos son una nueva terapia coadyuvante en infecciones vaginales pero el porcentaje de ginecólogos que los utilizan no es muy alto aún; según algunos autores no más del 25%, y suelen hacerlo siguiendo protocolos en casos con más de cuatro episodios de vaginitis anuales. Aproximadamente el 75% de las mujeres experimentarán por lo menos un episodio de vaginitis a lo largo de su vida y en más del 50% se repiten estos episodios entre dos y cuatro veces al año.
La vaginosis bacteriana es una de las causas más comunes de malestar genital en mujeres en edad reproductiva. Representa del 40% al 50% de las vaginitis y se produce cuando hay un desequilibrio de la población normal de microorganismos vaginales. Dando lugar a una disminución de los lactobacilos e incentivando la proliferación de otro tipo de bacterias.

Las candidiasis vulvovaginales o micosis, son infecciones de la vagina o vulva provocadas por las levaduras del género cándida y representan del 20% al 25% de las vaginitis infecciosas. Se suelen tratar con tratamientos orales o vaginales, antibióticos o antifúngicos. Y se ha postulado que la preservación de la microbiota vaginal con productos prebióticos y postbióticos mejoran y disminuyen la tasa de recurrencias.

Los probióticos, por otra parte, son sustancias para restablecer el equilibrio de la flora vaginal como complemento de un tratamiento antibiótico o como prevención de las micosis y las vaginosis. Esto es así porque acidifican el medio e impiden el desarrollo de las bacterias nocivas. Producen peróxido de hidrógeno que se mezcla con el moco vaginal y destruye las bacterias patógenas, adhiriéndose a la mucosa vaginal e impidiendo la fijación de los patógenos. Junto a ello, estimulan las defensas inmunitarias y producen bacteriocinas, que son sustancias antimicrobianas que inhiben el crecimiento de ciertas bacterias como las causantes de la vaginosis vaginal.

Sabemos también que la utilización de prebióticos y probióticos específicos pueden contribuir a prevenir las infecciones urinarias de repetición.

Como conclusión, así pues, es importante no olvidarlo cuando tenemos a una paciente con estas características de vaginitis candidiásica, vaginosis o infecciones urinarias de repetición. En donde debemos asociar al tratamiento específico un prebiótico o probiótico que restituya la microbiota y que baje las tasas de recidivas tan frecuentes, por otro lado de estas patologías de nuestros pacientes.

Sobre la autora
Dra. Ana López Castejón

Dra. Ana Isabel López Castejón.

Especialista en Ginecología y Obstetricia.
HM Hospitales. HM Vallés. Policlínico HM Cruz Verde.

Coautora de publicación: Protocolos de consentimiento informado en obstetricia y ginecologia.
Miembro de la Sociedad Española de Ginecologia y Obstetricia .SEGO.
Miembro de la Sociedad Española de Contracepción.
MIembro de la Sociedad Europea de Contracepción.
MIembro de la American Society of Reproductive Medicine.
MIembro de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia AEEM

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